Anecdotario de la revuelta de Chile: «Chile despertó»

Nikita

Por ahí leí que una cesárea tiene más puntos que el presidente Sebastián Piñera. Según la última encuesta del CEP tendría sólo el 6% de aceptación.

                       

Sin embargo no importa que el pueblo desde el 18 de octubre del 2019 se manifiesta en varias ciudades, especialmente en Santiago, en la Plaza de la Dignidad y Baquerano. Miles y miles de personas se convocan a diario desde que comenzó la revuelta.
 
En principio tenía como consigna el rechazo de la entrada en vigencia del aumento de 30 pesos del metro (6-10-19). Razón por la cuál los estudiantes se organizaron para realizar actos de evasión masiva. Pero la situación se agravó el 18 de octubre cuando los/as carabineros/as les dispararon. A pibes y pibas.
 
Para ese entonces Piñera en unas desafortunadísimas, por decir un adjetivo, declaraciones afirmó que se encontraban en guerra y su mujer en un audio muy extraño aseguró que su pueblo eran alienígenas y debían cortar sus privilegios. Decidió decretar el estado de sitio y sacar a los militares a la calle. El mismo perduró hasta el 26 de octubre.
 
No obstante las manifestaciones persistieron y la gente se reveló al toque de queda.
Ya no eran 30 pesos sino el costo de vida (es el país más desigual de Lationamérica), el injusto sistema de pensiones, los elevados precios de fármacos y el rechazo generalizado a toda la clase política.
 
Chile despertó y reclamaba un cambio estructural y coyuntural a través de una reforma constitucional.
 
Las manifestaciones hasta hoy, 17 de enero del 2020, continúan. El gobierno de Sebastián Piñera sigue desoyendo a su pueblo y no tuvo mejor idea que llamar a un plebiscito para abril, el cuál es dudoso que represente de alguna manera los sectores sociales. Si el pedido es una reforma constitucional, ¿para que preguntarles si quieren la reforma?
 
Ni hablar de las violaciones de DDHH en las que vienen incurriendo la fuerza carabinero “los pacos y pacas”.
 
                     
 
No vale la pena profundizar en lo difícil que fue para mí la cobertura porque tuve que bancarme que todos los días se me llamara la puta periodista, me golpearan la cara, arruinaran mi cámara lanzando el hidrante con cal, pegándome un perdigonazo en el tobillo derecho y culminar con una paliza en la que el compañero que estaba a 30 cms le rompieron el omóplato.
 
Vale aclarar que esto es común. Esta fuerza es la desgracia misma. Su pueblo se ha cansado de realizar denuncias de toda índole: lanzamiento desde el hidrante de agua con soda cáustica y ácido muriático, arrojar balines y las lacrimógenas directo a la cara y ojos, golpes y abusos, secuestros ilegales, violaciones, ahora directamente están de civiles y en autos sin patentes se llevan a niños de 10 años incluyendo a uno que tenía capacidades especiales y defendía a su mamá.
 
Pero no termina allí: han asesinado.
 
Hasta el día de la fecha y según el último recuento existen al menos 25 muertos, 3500 heridos/as y 5500 detenidos/as, . Aunque la suma es tibia ya que muchos/as no se acercan a denunciar por temor debido a que posteriormente los/as persiguen y detienen en sus hogares.
 
 
A través de las bocas de los subtes (que actualmente los/as manifestantes por seguridad han intentado trabar con escombros) tomaban inesperadamente a quienes protestaban y torturaban. Cambian el interior de las balas de goma por sal o balines metálicos. Y cuando ya finalmente no pueden combatir, se ponen a romper el piso, lanzar gas pimienta a la cara a cualquier transeúnte y lanzar piedras o bolitas. Son animales descontrolados/as.
 
La prensa no tiene ninguna protección. Nos golpearon y golpean. Gustavo Gatica perdió sus dos ojos, a un colega recientemente al darle directo a su cara se le corrió la máscara, le lanzaron un agua de color amarilla y perdió el 80% de su visión. También ha sufrido la corresponsal de Telesur. Los ejemplos pueden seguir tendidamente.  
 
Las fechorías son fríamente calculadas, hasta sincronizan sus carros para atropellar y dejar atrapado a los/as manifestantes quienes indefensos/as son arrastrados/as por sus compañeros/as: es público el hecho de un chico que al ser aplastado entre dos tanquetas le rompieron su cadera en 4 partes. Fotografié cómo incluso osaron lanzar un químico verde que aparentemente es un neurotóxico.
 
Sebastián Piñera no piensa renunciar.
 
La guerra existe: los corruptos y políticos de Chile quieren extinguir a su pueblo.
Y sin embargo estoicos/as se mantienen incólumes.
Admirable.
 
No sé si Argentina resistiría a este tipo de acontecimientos. Lo más cercano (y para mí lejano a su vez) fue en el 2001 aunque al tercer día renunció quién entonces era el presidente De La Rua.
 
El actuar de la fuerza se encuentra prohibido: nada dice en sus protocolos que ampare sus actuares. Pero ¿qué se puede esperar de personas que están dispuestos hasta asesinar a sus vecinos/as o familiares? Se pueden leer esos protocolos, son públicos.
 
Son conocidas las historias de los/as voluntarios/as, enfermeros/as, médicos/as. Ellos/as también son reprimidos, les arruinan los elementos de curación, los/as desalientan para dejar abandonados/as a los heridos/as.
 
El pueblo resiste, con fuerzas que salen desde sus profunda almas. Se ponen sus capuchas y día a día van a la Plaza. Los viernes especialmente.
 
 
Más allá de que he escrito sobre esto, quiero resaltar el papel de la primera línea. Hablando con un chico que me protegió con su escudo, me contó que era huérfano y vivía en la calle. Es decir, que después de que los/as pacos/as reprimían para despejar la Plaza, el volvía a la madrugada para dormir en el piso.
 
Carajo, un pibe muerto de hambre, sin familia, con elementos precarios, pone su cuerpo para que se puedan manifestar el resto en “paz”. Pero no es el único ejemplo. Hay mujeres y niñas que ponen los pechos (literalmente) a que las tomen y se las lleven a la comisaría para que desnudas las humillen y obliguen a hacer sentadillas mientras les insertan elementos en la vagina.
 
También hombres en silla de ruedas o con bastones corren. No hay distinción de género ni edad. En esta lucha, el pueblo entero se encuentra unido. Las feministas no han faltado tampoco.
 
Lo más destacable es la SOLIDARIDAD. La sensación de que todos/as se encuentran hermandados/as. Quienes no están en la primera línea, tienen agua para hidratar, frascos con leche de magnesio para neutralizar los gases, preparan comidas que reparten gratuitamente (un día recuerdo que un chico que se manifestaba me hizo sentar, sacar la máscara, lentes y casco y comer unas lentejas).
 
Quienes tienen fortuna de tener pareja, ambos/as toman bidones con agua para ir corriendo, agarrar las lacrimógenas y neutralizarlas. Se transforman en bombermen o bomberwomen.
Y la tortura persiste, con elementos auditivos que insertan los/as pacos/as en sus carros para aturdir, hasta estallarles el tímpano y dejarles sordos/as.
 
Las lacrimógenas son lanzadas a casas familiares e inclusive al cine Arte Alameda que se incendió y destruyó. Más allá de las cuantiosas pérdidas, recuerdo que los pibes que atendían muchas veces me ayudaron y el SAMU que se refugiaba y colaboraba después de horas de guardia, cansados/as y sin dormir, perdió su lugar de asistencia.
La ley antibarricadas se aprobó. Los/as políticos/as no resisten más los cuestionamientos de su pueblo. Desean fervientemente que se detengan.
¿Cómo se detiene a un pueblo que ruega justicia social?
 
 
El representante regional para América del Sur de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, envió una carta para exponer su preocupación sobre la aplicación de esta ley que sancionará penalmente la libre circulación de personas que no pidan autorización. Violatorio del ejercicio del derecho a la reunión pacífica bajo una ilógica burocracia administrativa. Asimismo la libertad de expresión y la participación de asuntos públicos.
 
¿Qué más les falta? ¿que los militares salgan a tiros con un fal?
 
No hay que describir más. Chile vive un gobierno de facto, en un toque de queda encubierto por un supuesto gobierno democrático.
 
El cinismo no se detiene. Piñera afirma que muchas de las imágenes y videos que la prensa toma no pertenecen a su país.
 
Cuando leo de un chico que perdió un ojo “tengo miedo a llorar…” se me desgarra el corazón. No lloren.
 
Todo esto me obliga a expresar al pueblo Chileno que lleven su lucha hasta el final. Sea cual sea. No permitan que usen el terror en contra de uds. El terror lo deben tener ellos/as.
Tomen sus láseres, capuchas, disfraces, escudos. Hoy es una día más para recordarles que se asquearon.
 
Cuanto más cansados/as estén, más tomen sus banderas, abracen a sus compañeros/as y protéjanse entre uds. Para demostrarles que su voluntad es inquebrantable.
 
Al fin y al cabo, ningún gas, agua, químico, piedras, balines, balas o palos. Ni sin brazos o ciegos. Nada puede callar su grito ya. Deberán tarde o temprano, oírlos/as.
 

8 comentarios en «Anecdotario de la revuelta de Chile: «Chile despertó»»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Contenido protegido!