«Estamos muy locas y somos muy peligrosas»

Nikita

El calor era extenuante pero eso no evita que miles de personas se junten a un costado del Congreso con algún distintivo verde. La marea verde copó desde horas tempranas aquél 29 de diciembre esperando un momento histórico para el feminismo y la Argentina. Cerca del escenario, frente a la puerta principal del Congreso de la Nación pasaba música. Allí se encontraba ella sentada. Habían pasado horas, era de noche, pero los cantos no cesaban, las banderas no bajaban, nadie se movía. Con una contextura muy flaquita, pelo corto, vestida con una remera verde, un jean cortito. De una mano su pañuelo que es característica de la campaña por el aborto legal seguro y gratuito. En la otra un bastón. Sus brazos orgullosamente tatuados. En los pies una especie de escarpines tejidos que apenas la protegían de los pisotones. La saludaban, se reía, se emocionaba. Estoica permaneció . Una activista feminista apasionada que entregó su vida a la causa. A la madrugada del 30 de diciembre entre llantos y gritos festejaba que finalmente el aborto era legal en Argentina. Ella es Zeta, Lola Cufre.

Coordinadora de la red de autocuidado feminista. Su profesión es enfermera hasta que hace dos años debió abandonarla para luchar contra una enfermedad desgarradora: mioloma múltiple. Actualmente se encuentra en su sexto ciclo de quimioterapia. Nada quiebra su espíritu. Madre de dos hijos, compañera de miles de mujeres que acuden por sus palabras, fuerte pero sensible. Se define como una humanista lesbiana no binarie. Es una persona dable y que tiene respuestas claras y concretas aún frente al peor ataque conservador.

LOS MITOS DEL FEMINISMO

— Hay mitos que circulan en la sociedad y sería interesante que clarifiques algunos. Uno de ellos es el feminismo es la contracara del machismo.
— Me hacen reír con esas cosas. La verdad es que el machismo es una cultura de opresión, es una cultura de violencia, es la herramienta del patriarcado consolidado en una gran parte de la sociedad. Una sociedad binaria y heteronormada. El feminismo es la lucha, es una ideología, es una forma de habitar el mundo. Ser feminista implica un proceso de construcción personal que irradia hacia afuera, es coherente. Somos, decimos y hacemos en el sentido de una cultura que abrazamos. En el feminismo sabemos que el machismo es nuestro enemigo junto con el capitalismo. Acompañamos leyes y después acompañamos la instalación y aplicación de esas leyes. El ejemplo más cercano es el aborto pero viene atravesada con la ley ESI.

Otro de los grandes mitos que hay es que el lenguaje inclusive que no ayuda a nadie, que es tonto y no cambia al mundo ¿qué pensás con respecto a eso?
— Yo creo que son las reticencia a los cambios. Están ensangrentados. Imaginate que estamos ganando posicionamiento sobre nuestro cuerpo, nuestra identidad, nuestra vida. De hecho hasta hace muy poco no teníamos la patria potestad sobre nuestrxs hijes. Entonces ganar esas batallas implica que haya una reacción de los antiderechos. Entonces se ponen furioses, imaginate «¿cómo vamos a decir niñes? ¿Qué es un niñe? No entiendo cuándo me hablan así». A mí me hacen reír porque cómo puede ser que no entiendan. «Qué van a decir case ahora, mese, sille?» No, no vamos a decir eso porque no le estamos poniendo ni masculino ni femenino a las cosas, y que nos comparen con las cosas es la mirada que tienen elles con respecto a nosotres. Somos cosas. El lenguaje va cambiando porque se va modificando desde que nació el lenguaje. En tal caso por ejemplo, el lenguaje puro es el latín ¿quién habla latín? Ridículo. Al final todas, todos y todes estamos defenestrando el idioma acaso…

Creo que otra de las cuestiones que preocupan y que me gustaría que comentes es la insistencia en que las feministas son todas locas, histéricas que van a romper las Iglesias y que exageran porque en realidad no existe la violencia de género «la violencia es la violencia, también hay mujeres violentas».
— Sí hay mujeres violentas. No exageramos en nada y sí estamos todas locas, sí queremos romper absolutamente todo y sí va a pasar si siguen haciendose les boludes como están haciéndose hasta ahora. Vamos a defender a todas las mujeres a les compañeres trans y vamos a hacer todo lo posible para que cambie absolutamente todo y vamos a ir hasta las últimas consecuencias. El tema es que no somos violentas. Les molesta la manera en que lo hacemos. Les jode que nos riamos, que nos pongamos glitter, entonces nos dicen «ay mirá, parece un macho, mirá como se peina, mirá que ridícula, mirá esta asesina, anda a trabajar vaga». A mí estar en la calle me implicaba tener guardias de enfermería 96 horas de corrido, laburaba fines de semana, no tuve cumpleaños, no tuve nada. Pero nuestro objetivo es mejorar nuestra calidad de vida y más allá de nosotras. Tenemos un compromiso de vida, yo ya soy militante, mi estar en el mundo es este. Estamos muy locas y somos muy peligrosas porque totalmente peligroso es querer cambiar el mundo, cambiar un paradigma cultural es lo más peligroso que estamos haciendo.

ABORTO LEGAL, SEGURO Y GRATUITO

Militantes en el ingreso en el Congreso de la ley para que «haya educación sexual para no morir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir» el 18-1-2020. Foto: Paula Acunzo.

— Quiero remontarme a un momento fundamental en mi vida, en el de tu vida asumo, en el de muchas mujeres cis y trans como hombres trans y de la comunidad que fue la sanción en diciembre del aborto legal seguro y gratuito, te vi a vos y a miles de mujeres estoicas resistiendo todo y vos con tu condición médica. ¿Cómo fue ese momento y por qué es tan importante a pesar de la reticencia que hay de sectores conservadores, de la derecha y de la iglesia Católica?

— Porque liberar los cuerpos nuestros es una batalla ganada. Nosotras hablamos de deseo y hubieron muchas transformaciones durante ese tiempo. Destapamos ollas como el abuso sexual en la infancia, de trata… El tema fue vernos hacia nosotras mismas y vernos hacia afuera y haber obtenido esa ley implicó tener la razón en un montón de situaciones personales e históricas qué tiene que ver con la opresión al cuerpo. Se liberó el cuerpo nuestro. Podemos decidir sobre nosotras. Es inmenso lo que pasó. Estamos dando herramientas a millones de cuerpos, de personas. Es una herramienta inclusive para las que no quieren hacerse un aborto. Porque hacerse un aborto no es lo mejor que nos pasa a ninguna de nosotras. Yo tuve que tomar la decisión con mis dos hijes, yo fui mamá a los 18 años y 25 años. Años después me di cuenta trabajando que jamás debería haber maternado, si hubiera tenido esa herramienta. En lo personal fue una lucha íntima y dolorosísima. Fue tremendo. Si bien seguí la lucha aún cuando empecé a enfermar y a ir empeorando a mi me significaba desde el dramatismo «yo tengo que estar ahí porque si me voy de este planeta quiero llevarme esto».

ESI EN LA NIÑEZ

 ¿Por qué es tan importante la educación sexual desde la primer infancia?

— Porque salva vidas, vos imaginate que a una nena chiquitita sabe que está mal que la toquen, entonces cuándo lo hacen lo reconocen y puede ir a decirlo. Salva vidas, salva cabezas, porque en una situación de abuso te rompieron toda la vida y para siempre. Si vos tenés una herramienta de información para poder defenderte de eso, es imporante. Hoy en día de 10 niñes, 3 varones son abusados. Es un montón. Ya une es un montón. Si podemos salvar eso, si podemos salvar la propia identidad y acompañar esos procesos de una forma amorosa para les niñes, para su familia… Eso es la ESI.

LA EUTANASIA

— Yendo al otro extremo de la vida, hace poco se hizo muy público el caso de la Sra. Yolanda, Colombiana, que en el 2018 le diagnosticaron ELA y a pesar de que en Colombia es legal la eutanasia tuvo que apelar a todas unas circunstancias legales eternas y llegar a un padecimiento insufrible, hasta que el 25 de junio la eutanasia. Yolanda hoy ya está en su viaje, en otro lado. ¿Crees que es importante en la agenda feminista hablar sobre la eutanasia y cuál es tu posición con respecto a la eutanasia?

— Estoy a favor. Hablé con mis hijes y tengo un protocolo armado en cuánto a mí. Es necesario tener una ley de eutanasia. En mi rol de profesional de la salud, hace muchos años que trabajo -ahora este último tiempo no porque no puedo – como enfermera de paleativos. Acompaño a las personas a morir y he visto situaciones tremendas de alargar durante muchísimo tiempo objetos, cuerpos inertes porque no hay más vida y me parece que es extender el sufrimiento de la familia, que es un comercio para las obras sociales, para los hospitales y para muchos laboratorios. Porque la medicina es un comercio también y quieren alargar la vida. Es una lucha tremenda pero hay que hacerla. Tenemos que poder decidir sobre nuestros cuerpos. Como experiencia personal hace muchos años acompañé a una persona en un intento de suicidio. Había tenido varios intentos. Nos llama una vecina para decir que no se veía a esta persona en la casa, que no se sentían ruidos y como era muy depresiva les vecines estabamos muy atentes a eso. Fuimos y entré por la ventana, había un olor a gas tremendo, rompí la ventana con mucho cuidado, ella se ve que había prendido el gas muy temprano, por suerte todavía aún estaba consciente pero estaba como ida. Me temblaba el cuerpo y fui a sostenerla. Ella en la ambulancia me agarra la mano, me mira y me dice «yo me quiero morir». Yo consideraba que tenía todo el derecho a no estar más. Pasaron los años y se suicidó. Lo hizo, 20 años después de mucho sufrimiento y con un padecimiento psíquico de muchos años y por más pastilla, tratamiento, vivió 20 años más, en la nada. Sigo pensando que tenemos derecho a morir con un acompañamiento. No todos los casos son iguales, pero las personas tienen derecho a no estar más.

¿Si tuvieras que optar por la eutanasia, optarías?
— Sí, totalmente y pelearía. Por eso te digo que hace muchos años yo tengo un plan. Hay ciertas instancias que durante el proceso de la enfermedad no estoy dispuesta a pasar. Quiero y espero que se me respete.

LAS LUCHAS FUTURAS

¿Cuáles son las próximas luchas del feminismo?
— Para el próximo tiempo y para ya mismo estamos trabajando con el movimiento «libres las queremos» que es una articulación con otras organizaciones es sacar a las compañeras presas por abortos. La reforma judicial feminista tiene que ser un enfoque de lucha. Tenemos que estar todas las compañeras en la lucha para que no sea un lineamiento partidario que vaya de la mano de de un sector. La lucha tiene que ser amplia para todos los sectores para todas las y les compañeras y compañeres. No dejamos de incluir ninguna lucha, creemos que todas son necesarias. No tenemos un odio al varón, creemos estos procesos deben ser acompañados y estamos acompañadas por muchos varones que entiendan los cambios, que saben de estos cambios, que también entienden cuáles son sus privilegios y hacen todo para cambiarlo. Lo digo porque en eso de que somos monstruosas, locas y que queremos matar a todos, yo quiero decirles que sí queremos matar a todos pero todos los que siguen siendo violentos, todos los que atentan contra los derechos de cualquier persona. También lucharemos para evitar el abuso sexual en la infancia, la reforma judicial feminista, la libertad de las presas, la aplicación de la ESI fuertemente en todas las escuelas, en todo el territorio Argentino y la ley del aborto que es totalmente necesaria acompañar. Por supuesto exigiendo políticas públicas porque sino es letra vacía.

Para ver la entrevista completa hacer click aquí.

 

2 comentarios en ««Estamos muy locas y somos muy peligrosas»»

  1. Excelente entrevista, con preguntas muy bien formuladas, y respuestas de lujo! Entrevistada y entrevistadora arman juntas, a través de este diálogo, una verdadera hoja de ruta

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